abril 25, 2011

Debate entre la moda y el arte



Por: Rosmarbis Pérez



Los tatuajes son una forma de expresión desde las cavernas, 
ahora no se sabe si es arte o moda

¿Alguna vez ha observado a alguien por mucho tiempo sin poder dejar de hacerlo? Eso es lo que vive cada día Vanesa Dávila al caminar por la calle o llegar incluso al mercado para comprar las compotas para su hijo. Preguntarse por qué es lógico, y al ver el aspecto de Vanesa la respuesta es automática. A los 18 años Vanesa se sumergió en un mundo, que para algunos abuelos es de “gente diabólica”. Se hizo su primer tatuaje. Hasta ahora sigue defendiendo y definiendo esta práctica como una forma de expresión que le surgió por la necesidad de diferenciarse de los demás.
Este tipo de situaciones según dice Carolina Lurua magister en educación y licenciada en trabajo social, se detonan porque quienes se tatúan en zonas visibles y no visibles, no siguen los patrones comunes de imagen dentro de la sociedad que son producto de un consenso colectivo. “No es la norma, no es la generalidad ni lo que la sociedad espera, toda exageración genera suspicacia”.
Hablar de tatuajes podría parecer un tema del siglo XX pero lo cierto es que este tipo de modificaciones corporales se realizan desde hace siglos y en diferentes culturas, tal es el caso de Ötzi, la mayor momia natural no embalsamada conocida en Europa, con más de 50 tatuajes y que murió hace poco más de 5.000 años.
Es posible hacer una lista muy larga de culturas, civilizaciones, y eras prehistóricas con los distintos diseños y significados que el hombre le otorga a los tatuajes. Evidentemente mientras más atrás se vaya más rudimentaria será la práctica e incluso peligrosa. Desde que Ötzi fue descubierta en 1991, como lo publicó El País de España, los estudios sobre los tatuajes y las culturas que los utilizan como parte de su código cultural y social, han tenido más fama.
Un ejemplo de ello es la investigación que hicieron dos universidades de Puerto Rico y el Hospital San Francisco de Río Piedras que lleva por título Rasgando la Piel: Tatuajes, Cuerpos y Significados, donde exploraron la constitución narrativa, el cambio de significado personal y social, y la percepción de trabajadores/as sociales que subyace a la práctica de tatuarse el cuerpo.
Es evidente que en las grandes ciudades los tatuajes suelen ser relacionados con aquellas personas que desean diferenciarse de los grupos sociales que ya se han establecido, muy al contrario de los motivos por los que los polinices y nativos de otras culturas se realizan extensos tatuajes en el cuerpo. Lo hacen para mostrar que pertenecen a la tribu, como símbolo de su valentía, fuerza, honor, valor y más.
Así lo afirma Vanesa cuando explica que para ella los tatuajes reflejan lo que es, su personalidad y la hace resaltar entre la gente, aclara que se vuelve una adicción pero que es diferente en cada persona “Para unos es una moda para otros sencillamente no”.

Rompiendo  los mitos

Como se sabe el acto de tatuarse trae consigo dolor, pero poco se conoce y mucho se especula sobre las consecuencias que estos puedan tener sobre la piel, la dermatóloga, Marta Sánchez dice que no existe ninguna relación entre los tatuajes y el cáncer de piel, como la posible consecuencia y de la que más se habla. “Nunca he visto un solo caso de cáncer de piel a causa de los tatuajes”.
Una de las especulaciones más comunes gira en torno a el contenido químico de las tintas, en cuerpoyarte.com una página dedicada especialmente a los tatuajes, su cuidado y toda información acerca de esta práctica, señala que las tintas contienen pequeñas cantidades de metales como cobalto, oxido férrico entre otros.
Sin embargo, Gabriel Castillo, tatuador profesional desde hace doce años afirma que las tintas que se utilizan son pigmentos naturales reduciendo el riesgo a reacciones alérgicas. “Las tintas no reaccionan igual en todas la pieles, en todo caso no es la tinta sino la calidad de la piel del cliente” aclara. La dermatóloga y Gabito, como se hace llamar el tatuador, coinciden en que mucho tiene que ver el cuidado que la persona le dé al tatuaje y que esté completamente seguro de realizárselo.
Como explica la doctora Sánchez, el proceso más utilizado para remover un tatuaje es la cirugía laser, pero que las consecuencias de ello llegan a ser más indeseables que el tatuaje como lo explica la doctora “Es peor retirarse el tatuaje, porque la cicatriz que deja el procedimiento es menos deseable que el tatuaje en sí”.
En internet encontrar foros en donde se discuten las consecuencias de realizarse un tatuaje es pan de cada día, inclusive se encuentran foros en los que participantes anónimos explican que por la cantidad de metales que tienen las tintas, realizarse una resonancia magnética o una placa de rayos x podría resultar mortal. “Exageraciones de este tipo son muy comunes y solo alimentan la ignorancia sobre el tema” dice la doctora Sánchez.

Respuesta de la sociedad

Carolina Lurua explica que las personas que poseen tatuajes visibles son propensas a ser juzgadas por su imagen. “Aún cuando estas personas se crean irreverentes y que están quizás por encima de los demás porque no siguen los estándares sociales” esta es una época marcada por la importancia que se le da a la imagen y al salirnos de los patrones se cumple el proceso automático de etiquetamiento y discriminación en muchos casos.
La principal preocupación es la dificultad que estas personas encuentran a la hora de conseguir empleo, Vanesa Dávila, ha corrido con la suerte de poder romper la barrera de la primera impresión. Como maestra de un preescolar ha tenido que enfrentar el prejuicio por su apariencia y lo ha superado. “Hay padres que al principio no me aceptan pero al tiempo ven la persona que soy, lo responsable que soy con los niños, como le respondo a los niños y se ablandan”. En un mundo donde la imagen es lo que marca la pauta, es probable que quien se tatúe no pueda optar por cargos gerenciales en grandes empresas, sin embargo, el prejuicio suele ir más allá y las personas son etiquetadas como delincuentes solo por tener tatuajes.
En el mundo de  los tatuajes hay quienes consideran que son arte, por su elaboración, complejidad, y por la dedicación que pone cada tatuador en su trabajo, como dice Gabito, “El cuerpo es un lienzo y sobre los lienzos se hace arte” describe su trabajo como apasionante, peligroso en algunas oportunidades, hasta una sonrisa se le escapa cuando habla de éste. Él satisface a quienes simpatizan con esta práctica.
Por supuesto que no puede dejarse de lado a quienes se llenan de valor para dibujar permanentemente sobre su piel el recuerdo de algún familiar o el símbolo que represente alguna hazaña, pero tampoco a quienes sólo se tatúan por seguir una tendencia que genere aceptación y rechazo al mismo tiempo.

Competencia pareja

Las razones para tatuarse varían según la persona que se los haga, Gabito estima que a su local diariamente el 30% de los clientes se tatúa por gusto y el otro porcentaje pertenece a las personas que se tatúan por razones emocionales. “Puede ser algo muy simbólico como un señor que vino a tatuarse un farolito que representaba el hijo que se le murió” comenta mientras una morena simpática, entre puños cerrados y ceño fruncido, espera que el tatuador experto le dé tiempo para retomar las fuerzas.
Nicolás, podría ser descrito como un joven estudiante de 21 años. Pero también podría decirse que es un aficionado más a los tatuajes, en esta ciudad donde la imagen, muchas veces, dice más de lo que pueda decir una hoja de vida. Su propósito es tatuarse todo el cuerpo dice “Por conciencia de la vida, historias personales”. Cree que los tatuajes se convierten en un vicio, además costoso, explica por su experiencia que “Si te tatúas una vez, te tatúas hasta que te aburras” o hasta que el bolsillo alcance para ello.
Su primer tatuaje, el más genérico, dos golondrinas y el nombre de su madre “Lo hice así para que no pudiera decirme nada, es que a ella no le gustan” dice mientras se ríe por la viveza escondida entre una demostración de amor y un acto adolescente de rebeldía.
Con más de 10 tatuajes en el cuerpo, Nicolás afirma que la cosa se equilibra entre el arte, la personalidad de cada individuo y el vicio por las modas más llamativas, confiesa haberse hecho un tatuaje solo por darse el gusto de repetir la experiencia. Si bien el dilema entre definir los tatuajes como arte o como moda, parece no tener conclusiones, hasta ahora las mejores explicaciones son las que se dividen equitativamente entre la moda y el arte. Tatuarse el cuerpo por las razones que sean, amerita de una fuerte personalidad para sobrellevar las críticas y realmente estar convencido de qué es lo que se quiere y como dice Nicolás “Uno le agarra el gusto al dolor, pero hay que pensarlo bien porque los tatuajes son para siempre”.

Del macho cabrío al pulcro varón

Por: Pedro De Mendonca 






“Uno siempre busca a la mujer más perfecta, la más bonita, la que está más buena. Y siempre la más perfecta, la más bonita y la que está más buena busca al hombre perfecto, al bonito y al que está bueno. Por eso es que yo cuido mi imagen”, sentencia el caraqueño Carlos Infante, de 19 años.

Por su apariencia: ropa pegada, zapatos de marca y cuerpo trabajado, él puede ser catalogado como metrosexual, pero se muestra reticente a la hora de decir si es o no de esta tendencia. “Puede decirse que sí tengo algo pero no llego al límite”, aclara.
 
El concepto de metrosexualidad fue inventado en el año 1994 por el periodista inglés Mark Simpson y definió al nuevo hombre, que tiene dinero, vive en las grandes ciudades, gusta de vestir bien, se pinta las uñas y el cabello, usa cremas y gusta de sí mismo, independientemente de sus gustos sexuales y “del tamaño de su pene”.

Como Carlos, hay muchos que, a la hora de ser interrogados sobre si se consideran o no metrosexuales, responden negativamente, a pesar de manifestar su preocupación por el cuidado personal y, no sólo eso, sino expresarlo abiertamente.

A tal respecto, Mariana Bacalao, comunicadora social, quien ha estudiado temas relativos a la sociedad de consumo, dice que ningún metrosexual se acepta como tal porque en los primeros años del Siglo XXI, surgió un movimiento “contra-metrosexual”, conformado por mujeres estadounidenses, que aclamaban la vuelta de aquel macho cabrío de los años ochenta.

La también profesora de la Escuela de Comunicación Social de la UCV, expresa que esas mismas mujeres “decían que no querían hombres metrosexuales porque eso es una forma de ser medio gay. Para ellas, ser metrosexual era una forma por la cual el hombre se desempoderaba sexualmente”.

Sin embargo, para la psicóloga Patricia Valderrama, “es un gran error asociar metrosexualidad con falta de masculinidad”. “La metrosexualidad es la apertura de actividades que antes eran privadas, por lo que puede decirse que no es que el hombre de hoy sea más coqueto, sino que ahora lo hace más público”, añade.

Mujeres causales. En su exposición, la psicóloga Valderrama expresa que las mujeres han contribuido negativamente a la belleza masculina: “Por el aumento de su narcisismo, han descuidado y olvidado al hombre y es por eso que éste ha buscado nuevas formas de cuidar su imagen”.

En ese sentido, opina que “antes las esposas agarraban a los hombres en sus casas y les limpiaban las uñas, les  cortaban  ciertos  vellos del cuerpo. Es por eso que el hombre siempre ha sido coqueto, pero en los últimos años las mujeres los han abandonado en ese sentido y (ellos) han buscado su independencia para cuidarse y verse bien”.

A tal respecto, Carlos Sánchez, cliente de Only For Men, Estética Masculina & Barber Shop, ubicada en el C. C. San Ignacio (Caracas), expresa que las mismas madres impulsan a sus hijos a que sientan preocupación por cuidarse. “Desde que lo cuidan a uno de pequeño, que tu mamá te peina y te manda para el colegio, te plancha el uniforme, te lava la ropa. Eso, para mí, influye muchísimo”, afirma el caraqueño de 32 años, a la vez que está siendo peluqueado en el centro de estética.

Origen gay. Aunque, como afirmó Valderrama, es un error relacionar metrosexualidad con homosexualidad, el antropólogo Héctor Navarrete, quien además es coordinador de Contranatura, fundación que estudia lo relativo a la diversidad sexual, el fenómeno de la metrosexualidad proviene de una cultura gay.

Navarrete explica que el hombre siempre ha sentido inquietud por su imagen. “Sin embargo, podemos decir que la metrosexualidad arranca como fenómeno en los años ochenta, cuando en las sociedades más desarrolladas muchos homosexuales clandestinos se dedicaron a propagar su cultura”, cuenta.

“En esos años, ocurrió un momento de redefinición de la masculinidad, a través de los medios de comunicación. Y es así como hubo una comunidad homosexual que hizo que la metrosexualidad se activara”, sigue con su explicación el antropólogo.

Por otra parte, según el mismo Navarrete, la casa de modas estadounidense Calvin Klein es una “experta homosexual”, que sacó uno de los primeros anuncios publicitarios (en los mismos años 80), en la cual salía un hombre en interiores con una actitud sensual, como salían siempre las mujeres y con un alto grado de erotismo.

En estos años hubo un auge de una élite intelectual gay, que empezó a tener periodistas, artistas plásticos, publicistas, fotógrafos “y comenzaron a sacar todas esas costumbres homosexuales, que en ese momento eran clandestinas, e incitaban al público a adoptar esas conductas”. Este, para el antropólogo, es el inicio del auge de la metrosexualidad como fenómeno masivo.

Algo comercial. Pero tampoco hay que negar que la metrosexualidad es un movimiento empresarial con un trasfondo comercial. Los centros de estética que reciben a hombres van en aumento, sólo en Caracas. Tal es el caso de Only For Men, centro de estética para caballeros, que fue creado en el 2001 y, hasta hoy, cuenta con 12 sucursales en todo el país. “Próximamente, abriremos una franquicia en Colombia”, agrega María Marcano, esteticista encargada de ese centro de belleza.

En Only For Men, el corte de cabello más económico sale en 150 Bs. y los servicios van desde eso, hasta masajes anti-estrés y depilaciones cuerpo completo en varias sesiones, que rodean los 5 mil bolívares. Lo que demuestra que el cuidado masculino requiere de dinero.

Para los expertos, la metrosexualidad seguirá en aumento. Dicen que hombres y mujeres se parecerán más, en el sentido de que los roles de cada sexo serán cada vez menos diferenciados, independientemente de que vivan o no en grandes ciudades.

Cueste lo que cueste, la gente siempre hace sacrificios por parecerse a lo que los medios de comunicación social les presentan. Lo importante es verse bien, porque, en esa medida, la gente se sentirá bien. Esto, en el caso masculino, sin perder la condición de ser un mero macho, un varón. Como dice la profesora Bacalao, “mientras más cuidados tienes, la sociedad te verá mejor”.




marzo 27, 2011

Sociedad de consumo: el coleto que se exprime solo, Zara en Maracaibo y la Coca-Cola light

Por: Rosmarbis Pérez

Mis queridos lectores en esta entrada les traigo una reflexión sobre lo que usamos, lo que compramos (así no lo necesitemos) incluso lo que comemos.
Rodando por el camino de la vida, un domingo al final de la tarde, me encontré disfrutando de una maravillosa exhibición de arte casualmente en la estación del metro Bellas Artes. (Sin ánimos de hacer publicidad, no directamente) para quienes viven en la Gran Caracas, es una buena opción, la pequeña muestra les dejará algo (no se qué, siempre depende pero algo les dejará) y por supuesto digo pequeña porque realmente lo es, quizás por aquello que dicen que “De lo bueno poco”.
Al final de mi recorrido me conseguí con una obra que me llamo la atención. Era la escultura de una mujer voluptuosa (gorda, como mejor lo prefieran) con un rostro que expresaba regocijo y satisfacción, vestida con un sinfín de marcas, literalmente. Su vestido era un estampado de casi un 80% de las marcas que conozco y el otro porcentaje es de las que no conozco pero que seguramente más de uno sabrá cual es o la habrá escuchado y/o visto.
De momento, sentí una fuerte regresión mental a todos los infomerciales que he visto, y claro a todos aquellos sermones sobre el consumismo que personajes famosos de la actualidad (uno en particular que no es necesario nombrar) han dado.
Me puse a pensar ¿Qué tanto nos afecta ambas cosas? Los que hacen infomerciales se ganan el pan tratando de convencernos de lo infelices que somos, de las carencias que tenemos, de la inmortalidad del cangrejo y de que en Marte hubo vida y fue exterminada por un imperio maligno y poderoso (Cualquier parecido con la realidad no es coincidencia aunque lo parezca) Evidentemente no podemos olvidarnos de los productos que ofrecen para “hacernos felices” con frases como:
“Esta cansada de restregar los platos, no sufra más compre el lava platos 3000 y su vida será mejor” (the american dream en los 50’s ¡Claro! Suponiendo que éste nos hará más felices aún)
Y de todo esto surge una pregunta: ¿Nos comemos el cuento de que estamos en crisis, somos infelices y dejaremos de serlo con un coleto que se exprime solo y cosas por el estilo? La respuesta es sí, un triste y lamentable sí. Obviamente no podemos generalizar pero sí caemos en el juego del consumismo y aquí es donde tienen lugar los sermones.
Independientemente de la forma en que salgan de la boca de quienes los hacen suyos, algo de razón traen consigo. ¿Qué necesidad hay de comprarse cosas como un aparato que te permita oír lo que dice la gente a miles de kilómetros? Alimentar el chisme o hacernos sentir como el agente 007 en una misión suicida (escuchar una conversación ajena, sin permiso, es como leer la correspondencia ajena, uno es delito y el otro lo promueve).
De igual manera pasa con los productos para adelgazar, Orbitreck, Abtronic Pro y sus derivados. Amigo, no te engañes suministrarle electricidad a tu cuerpo no te hará más delgado a menos que dejes de comerte la arepa con chorizo, aguacate y mantequilla con una Coca-Cola Light (Porque estás a dieta) y todo esto con un gran SIN EMBARGO.
Precisamente por ingenuos o por no querer ver lo que esta delante de nosotros, vemos cosas como la chica forrada en fajas, (porque sea como sea tiene que lograr el talle 2) vestida con la última colección de Zara otoño-invierno en Maracaibo a 40ºc en pleno medio día.
Técnicamente se llama Sociedad de consumo, sale en los libros (Si esas cosas que hace más de 4 siglos fue el invento más novedoso del mundo y hoy por hoy es usado como pisa papeles, en el mejor de los casos) Yo particularmente denomino esto como un fenómeno, que al pasar los años me preocupa como pica y se extiende cual sarna, para mí en mi humilde opinión esto es estupidez “No hay peor ciego que el que no quiere ver”.
Así que mis últimas palabras son: EL CONSUMO TE CONSUME, deja de comprar, abre los ojos y ocúpate que la vida es un ratico.

Nota: Agradecimientos a: Blas Fernandez y Laura de Barrios, excelentes académicos que sin saber alimentaron mi inspiración.

¡Es el momento!

            Por: Daniela Febles


         ¡Y ahí estás, otra vez, llorando! ¿Hasta cuándo Rolando? ¿No tienes el valor, la fuerza, la capacidad para prescindir de eso que está acabando con tu vida? Ríndete, por favor, deja ir esa obsesión que tienes por algo que nunca tuviste, ni tendrás. Sueña con otras cosas, mira más allá de tus ojos. En la vida existen miles de cosas mejores que tu capricho.

            La vida es tuya, y tuyo también es el deseo. Pero en la vida hay decisiones que no dependen de nosotros, decisiones de las cuales no podemos escapar. Por eso Rolando, debes ser valiente y enfrentar las cosas que te coloca la vida. Detrás de ese dolor, de ese oscuro momento que te arropa, hay una luz que te ilumina, el sol brilla cada uno de los días de nuestra vida. No desperdicies tu tiempo en cosas sin sentido. Quiérete Rolando, valórate y toma las riendas de tu vida. No te arrojes al vacío y verás que en unos años reirás de este bárbaro momento por el que estás pasando.

            ¡Y si! Hay cosas que el corazón nunca entiende. Pero la razón debe entender que el pasado muere, el presente vive, el recuerdo queda y la vida sigue. Dicen que el secreto para tener una vida plena es tener más comienzos que finales. ¿Entonces Rolando? Comienza un nuevo camino, aprovecha las oportunidades que te ofrece la vida y ten prohibido estancarte, que el hombre que cae y se levanta, es más fuerte que el que nunca ha caído.

Arcoiris II

Por: Pedro De Mendonca

...Tiempo es lo que menos podíamos perder y, menos aún, con la presión de los paparazzi’s, los cuales, en el fondo, debo confesarte que siempre me hacen sentir interesante, invadido, penetrado, importante. Pero te recuerdo nuevamente: el del video no era yo.

Ya en la habitación del hotel, él empujaba, yo me quejaba. Él me agarraba y yo a él. El sudor corría por nuestros cuerpos lascivos, sedientos de democracia. Yo me le zafaba, porque el dolor de perder nuestros derechos se hacía cada vez más insoportable. Le pedía que esperara a que el dolor se me pasara para continuar con nuestra lucha, pero él parecía poseído por algún monstruo marxista o leninista; hasta se parecía a Hitler. A veces, tendía a inspirarme desconfianza. Por algunos momentos pensaba en que era un infiltrado, que quería acabar conmigo.

En medio de esa lucha sin pausa llena de mucho sudor y desbordante entrega por nuestros ideales, me volvía a agarrar, a dominar. Y yo pensaba en que no importaba, porque, al fin y al cabo, su causa era igual a la mía: el respeto de nuestros derechos, la preservación de la democracia.

Él empujaba cada vez más fuerte, mi dolor aumentaba, aumentaba. Pero ya yo no oponía ningún tipo de resistencia. Yo era su súbdito. Recuerda que nosotros tenemos que soportar cualquier tipo de dolor para conseguir nuestros objetivos. Otros, ya hubiesen desistido, pero sabes que yo soy diferente, no actúo como los demás. Tengo alma de prócer.

No ahondo más en lo del hotel, porque tú sabes lo que sigue en esos momentos. Sabes cómo terminan esas luchas, aunque en este caso mi cuerpo terminó muy deteriorado. Por eso es que te escribo, no aguanto callarme más esto, ante la mentira del osito ese de las medianoches, que me ha ridiculizado, difamado y hasta vejado. Pero, recuerda, estoy hablando en función de posibilidades, porque el del video no era yo.

Sé que lo que hice en ese hotel rejuvenece mis principios, me reivindica en la lucha por mis derechos. Y, ojo, quiero ser claro: nada de esto sucedió, pero te estoy hablando en función de posibilidades. Hubiese preferido eso a comerme un “cachito”. ¡Ay, no, no! Qué horror. Pana, mi lucha jamás acabará. Capaz hoy me vaya con otro a cualquier otro sitio (el del video no fui yo, ya sabes), pero, eso sí, con más precaución. Sabes que mi cutis lo necesita, mi garganta lo aclama, mi cuerpo lo pide y la paz de mi país –su educación, su economía, su salud- es mi fin último.

Te recuerdo una vez más que lo que aquí te estoy diciendo es lo que yo hubiese inventado, no sé, algo más bonito, menos denigrante. Yo jamás comí, yo jamás fui a ningún sitio de comida rápida. Jamás podrán probar lo contrario, porque yo sigo aquí en mi huelga con más convicción que nunca, nunca me he movido de este sitio. Continuaré aquí pasando hambre, hasta que nos escuchen.

marzo 21, 2011

Decisiones

Por: Rosmarbis Pérez



Por lo general cuando se trata de esta parte del blog me dedico a hacer reír a la gente con la intensión de “reír para no llorar” esta vez me tomo la libertad de hablar de la forma más relajada posible de el acto más lamentable al que puede recurrir el hombre.
En cada minuto que cuenta el reloj una decisión es tomada. Cada decisión es un vector que cambia la perspectiva de la historia, cada una de ellas puede cambiar el rumbo, el destino de cada persona de cada país.
Los pueblos tienen en su memoria dos historias la de quienes ganan y la de quienes pierden, pero ¿cómo saber cuál de estas es la que más se acerque a la realidad? Prácticamente imposible, lo que nunca ha de negarse es que todo lo que pasó tiene que ver con las decisiones de quienes tuvieron voz.
¿Qué pasa cuando un pueblo no tiene voz, cuando miles de personas quedan sometidas ante el silencio impuesto e injusto? Veamos:
Por citar un ejemplo al azar pensemos en Libia (cualquier parecido con la realidad no  es coincidencia), ¡En cualquier momento explota la olla!  Cuando digo esto me refiero a lo visceral que puede ser el hombre en situaciones de pánico, tensión y sus derivados.
El ser humano es un hombre político por naturaleza y como todo, y en todo, siempre hay alguien o algo que llega a los excesos, después de 42 años en el mismo puesto, las mismas leyes, la misma ausencia de voz, las vísceras de libia despiertan en esos pocos que todavía tienen algo por que pelear.
Entonces entramos al aspecto internacional. Es mucho lo que se puede decir de estas intervenciones, pero, ¿realmente sirven de algo? Como es de esperarse más de una opinión es lanzada al aire, que si es por el petróleo, que si es por ocio, por dominio… En fin podría contar con las manos y los pies la cantidad de razones por las que se interviene en un asunto interno.
Calificar esta intervención como un acto heroico podría ser un error técnico y hasta moral. Por supuesto, hay que tener en cuenta que por el egoísmo de un solo hombre miles han muerto, sin embargo muy al estilo del huevo y la gallina “salvaremos al mundo” enviaremos submarinos y aviones para liberar a unos matando a otros o mejor dicho para resguardar la vida de quienes no son escuchados.
¡Qué irónica es la vida! Con base en todo esto tomamos una decisión o quizás unos pocos son quienes la toman, como dije antes la historia siempre tiene dos versiones, ¿Alguno sabe porque ese hombre se ha vuelto demente? ¿Alguno sabe que es lo que quieren los que lo consideran demente? No generalizaré pero es probable que muy pocos puedan contestar esas preguntas y al final uno se va a la cama pensando para sí mismo y dice: ¡Que loco este mundo! Se cae rendido ante Morfeo y mañana es un nuevo ¡Qué se le hace! 

marzo 20, 2011

Más allá de la pobreza

             Por: Daniela Febles 


            Caracas, zona caracterizada por su agobiante tráfico humano y automotor. Miles de usuarios en las calles, en el metro, las paradas de los autobuses, ¡El autobús! Nada más estresante para muchas personas que montarse en la camionetica por puesto. Y a pesar de las “mejoras” que ha tenido el transporte en los últimos meses, todavía tenemos que enfrentarnos a situaciones como esta:  
            "Buenas taldes, señores pasajeros. Yo sé que esto les molesta, pero prefiero pediles honradamente a estales robando... Yo no vengo aquí a robal, tampoco le traigo barajitas polque se me mojaron con la lluvia y las tuve que botal, sólo vengo a pediles una ayudita pa comel... Tampoco le voy a decí que tengo a mi mujel en la matelnidá, ni que tengo una enfermedá y que tengo que comprá medicamentos… Señores, lo único que les digo es que tengo hambre y no tengo pa’ pagame la pensión donde vivo, si me ayudaran estaría agradecido con ustedes... ¡Muchas gracias y que Dios los bendiga!”
            La actitud de los usuarios tiende a premiar a este tipo de personas, quiénes incumplen con las normas que tienen los propietarios de las camionetas por puesto (en este caso). Y éstos son los mismos que critican a quienes se comportan cívicamente. Ahora bien, ¿Esto es un problema de cultura, de instituciones, de recursos o de normas? Luis Ugalde, rector de la UCAB, en su libro Detrás de la pobreza explica que la “cultura de los pobres” no representa solamente a los sectores de menos ingresos, sino que abarca la cultura productiva predominante en toda la sociedad venezolana: la de sus empresarios, trabajadores, amas de casa, políticos, universitarios, excluidos…
            El tema de la pobreza genera miles de interrogantes que, muchas veces, no son expresadas a viva voz. Preguntas como ¿el modo de pensar y actuar del venezolano, tiene que ver con la condición de subdesarrollo del país? ¿Es realmente la pobreza un tema cultural? Ugalde explica, que no es posible descartar que existan actitudes que refuercen condiciones como la pobreza y el desorden; pero aceptar de entrada que el problema de Venezuela es cultural “sería negar que tras el empobrecimiento de los hogares venezolanos existe un proceso que involucra el funcionamiento de las instituciones, las políticas de desarrollo y las deficiencias productivas”.
            En el tema de la pobreza, la cultura juega un papel fundamental, pues engloba los valores y creencias, tanto de las personas, como de las instituciones. Es importante intervenir en este aspecto, pero esto amerita entender a la cultura, no como el mundo que se coloca por encima o por fuera de la vida social, sino como el mundo que está insertado en ella. Existen miles de propuestas para un cambio sociocultural, pero no todas se han hecho efectivas. En Detrás de la pobreza hay diversas propuestas interesantes para el cambio. Y tú, ¿qué propones para que haya un cambio sociocultural?