abril 25, 2011

Debate entre la moda y el arte



Por: Rosmarbis Pérez



Los tatuajes son una forma de expresión desde las cavernas, 
ahora no se sabe si es arte o moda

¿Alguna vez ha observado a alguien por mucho tiempo sin poder dejar de hacerlo? Eso es lo que vive cada día Vanesa Dávila al caminar por la calle o llegar incluso al mercado para comprar las compotas para su hijo. Preguntarse por qué es lógico, y al ver el aspecto de Vanesa la respuesta es automática. A los 18 años Vanesa se sumergió en un mundo, que para algunos abuelos es de “gente diabólica”. Se hizo su primer tatuaje. Hasta ahora sigue defendiendo y definiendo esta práctica como una forma de expresión que le surgió por la necesidad de diferenciarse de los demás.
Este tipo de situaciones según dice Carolina Lurua magister en educación y licenciada en trabajo social, se detonan porque quienes se tatúan en zonas visibles y no visibles, no siguen los patrones comunes de imagen dentro de la sociedad que son producto de un consenso colectivo. “No es la norma, no es la generalidad ni lo que la sociedad espera, toda exageración genera suspicacia”.
Hablar de tatuajes podría parecer un tema del siglo XX pero lo cierto es que este tipo de modificaciones corporales se realizan desde hace siglos y en diferentes culturas, tal es el caso de Ötzi, la mayor momia natural no embalsamada conocida en Europa, con más de 50 tatuajes y que murió hace poco más de 5.000 años.
Es posible hacer una lista muy larga de culturas, civilizaciones, y eras prehistóricas con los distintos diseños y significados que el hombre le otorga a los tatuajes. Evidentemente mientras más atrás se vaya más rudimentaria será la práctica e incluso peligrosa. Desde que Ötzi fue descubierta en 1991, como lo publicó El País de España, los estudios sobre los tatuajes y las culturas que los utilizan como parte de su código cultural y social, han tenido más fama.
Un ejemplo de ello es la investigación que hicieron dos universidades de Puerto Rico y el Hospital San Francisco de Río Piedras que lleva por título Rasgando la Piel: Tatuajes, Cuerpos y Significados, donde exploraron la constitución narrativa, el cambio de significado personal y social, y la percepción de trabajadores/as sociales que subyace a la práctica de tatuarse el cuerpo.
Es evidente que en las grandes ciudades los tatuajes suelen ser relacionados con aquellas personas que desean diferenciarse de los grupos sociales que ya se han establecido, muy al contrario de los motivos por los que los polinices y nativos de otras culturas se realizan extensos tatuajes en el cuerpo. Lo hacen para mostrar que pertenecen a la tribu, como símbolo de su valentía, fuerza, honor, valor y más.
Así lo afirma Vanesa cuando explica que para ella los tatuajes reflejan lo que es, su personalidad y la hace resaltar entre la gente, aclara que se vuelve una adicción pero que es diferente en cada persona “Para unos es una moda para otros sencillamente no”.

Rompiendo  los mitos

Como se sabe el acto de tatuarse trae consigo dolor, pero poco se conoce y mucho se especula sobre las consecuencias que estos puedan tener sobre la piel, la dermatóloga, Marta Sánchez dice que no existe ninguna relación entre los tatuajes y el cáncer de piel, como la posible consecuencia y de la que más se habla. “Nunca he visto un solo caso de cáncer de piel a causa de los tatuajes”.
Una de las especulaciones más comunes gira en torno a el contenido químico de las tintas, en cuerpoyarte.com una página dedicada especialmente a los tatuajes, su cuidado y toda información acerca de esta práctica, señala que las tintas contienen pequeñas cantidades de metales como cobalto, oxido férrico entre otros.
Sin embargo, Gabriel Castillo, tatuador profesional desde hace doce años afirma que las tintas que se utilizan son pigmentos naturales reduciendo el riesgo a reacciones alérgicas. “Las tintas no reaccionan igual en todas la pieles, en todo caso no es la tinta sino la calidad de la piel del cliente” aclara. La dermatóloga y Gabito, como se hace llamar el tatuador, coinciden en que mucho tiene que ver el cuidado que la persona le dé al tatuaje y que esté completamente seguro de realizárselo.
Como explica la doctora Sánchez, el proceso más utilizado para remover un tatuaje es la cirugía laser, pero que las consecuencias de ello llegan a ser más indeseables que el tatuaje como lo explica la doctora “Es peor retirarse el tatuaje, porque la cicatriz que deja el procedimiento es menos deseable que el tatuaje en sí”.
En internet encontrar foros en donde se discuten las consecuencias de realizarse un tatuaje es pan de cada día, inclusive se encuentran foros en los que participantes anónimos explican que por la cantidad de metales que tienen las tintas, realizarse una resonancia magnética o una placa de rayos x podría resultar mortal. “Exageraciones de este tipo son muy comunes y solo alimentan la ignorancia sobre el tema” dice la doctora Sánchez.

Respuesta de la sociedad

Carolina Lurua explica que las personas que poseen tatuajes visibles son propensas a ser juzgadas por su imagen. “Aún cuando estas personas se crean irreverentes y que están quizás por encima de los demás porque no siguen los estándares sociales” esta es una época marcada por la importancia que se le da a la imagen y al salirnos de los patrones se cumple el proceso automático de etiquetamiento y discriminación en muchos casos.
La principal preocupación es la dificultad que estas personas encuentran a la hora de conseguir empleo, Vanesa Dávila, ha corrido con la suerte de poder romper la barrera de la primera impresión. Como maestra de un preescolar ha tenido que enfrentar el prejuicio por su apariencia y lo ha superado. “Hay padres que al principio no me aceptan pero al tiempo ven la persona que soy, lo responsable que soy con los niños, como le respondo a los niños y se ablandan”. En un mundo donde la imagen es lo que marca la pauta, es probable que quien se tatúe no pueda optar por cargos gerenciales en grandes empresas, sin embargo, el prejuicio suele ir más allá y las personas son etiquetadas como delincuentes solo por tener tatuajes.
En el mundo de  los tatuajes hay quienes consideran que son arte, por su elaboración, complejidad, y por la dedicación que pone cada tatuador en su trabajo, como dice Gabito, “El cuerpo es un lienzo y sobre los lienzos se hace arte” describe su trabajo como apasionante, peligroso en algunas oportunidades, hasta una sonrisa se le escapa cuando habla de éste. Él satisface a quienes simpatizan con esta práctica.
Por supuesto que no puede dejarse de lado a quienes se llenan de valor para dibujar permanentemente sobre su piel el recuerdo de algún familiar o el símbolo que represente alguna hazaña, pero tampoco a quienes sólo se tatúan por seguir una tendencia que genere aceptación y rechazo al mismo tiempo.

Competencia pareja

Las razones para tatuarse varían según la persona que se los haga, Gabito estima que a su local diariamente el 30% de los clientes se tatúa por gusto y el otro porcentaje pertenece a las personas que se tatúan por razones emocionales. “Puede ser algo muy simbólico como un señor que vino a tatuarse un farolito que representaba el hijo que se le murió” comenta mientras una morena simpática, entre puños cerrados y ceño fruncido, espera que el tatuador experto le dé tiempo para retomar las fuerzas.
Nicolás, podría ser descrito como un joven estudiante de 21 años. Pero también podría decirse que es un aficionado más a los tatuajes, en esta ciudad donde la imagen, muchas veces, dice más de lo que pueda decir una hoja de vida. Su propósito es tatuarse todo el cuerpo dice “Por conciencia de la vida, historias personales”. Cree que los tatuajes se convierten en un vicio, además costoso, explica por su experiencia que “Si te tatúas una vez, te tatúas hasta que te aburras” o hasta que el bolsillo alcance para ello.
Su primer tatuaje, el más genérico, dos golondrinas y el nombre de su madre “Lo hice así para que no pudiera decirme nada, es que a ella no le gustan” dice mientras se ríe por la viveza escondida entre una demostración de amor y un acto adolescente de rebeldía.
Con más de 10 tatuajes en el cuerpo, Nicolás afirma que la cosa se equilibra entre el arte, la personalidad de cada individuo y el vicio por las modas más llamativas, confiesa haberse hecho un tatuaje solo por darse el gusto de repetir la experiencia. Si bien el dilema entre definir los tatuajes como arte o como moda, parece no tener conclusiones, hasta ahora las mejores explicaciones son las que se dividen equitativamente entre la moda y el arte. Tatuarse el cuerpo por las razones que sean, amerita de una fuerte personalidad para sobrellevar las críticas y realmente estar convencido de qué es lo que se quiere y como dice Nicolás “Uno le agarra el gusto al dolor, pero hay que pensarlo bien porque los tatuajes son para siempre”.

No hay comentarios: