abril 25, 2011

Del macho cabrío al pulcro varón

Por: Pedro De Mendonca 






“Uno siempre busca a la mujer más perfecta, la más bonita, la que está más buena. Y siempre la más perfecta, la más bonita y la que está más buena busca al hombre perfecto, al bonito y al que está bueno. Por eso es que yo cuido mi imagen”, sentencia el caraqueño Carlos Infante, de 19 años.

Por su apariencia: ropa pegada, zapatos de marca y cuerpo trabajado, él puede ser catalogado como metrosexual, pero se muestra reticente a la hora de decir si es o no de esta tendencia. “Puede decirse que sí tengo algo pero no llego al límite”, aclara.
 
El concepto de metrosexualidad fue inventado en el año 1994 por el periodista inglés Mark Simpson y definió al nuevo hombre, que tiene dinero, vive en las grandes ciudades, gusta de vestir bien, se pinta las uñas y el cabello, usa cremas y gusta de sí mismo, independientemente de sus gustos sexuales y “del tamaño de su pene”.

Como Carlos, hay muchos que, a la hora de ser interrogados sobre si se consideran o no metrosexuales, responden negativamente, a pesar de manifestar su preocupación por el cuidado personal y, no sólo eso, sino expresarlo abiertamente.

A tal respecto, Mariana Bacalao, comunicadora social, quien ha estudiado temas relativos a la sociedad de consumo, dice que ningún metrosexual se acepta como tal porque en los primeros años del Siglo XXI, surgió un movimiento “contra-metrosexual”, conformado por mujeres estadounidenses, que aclamaban la vuelta de aquel macho cabrío de los años ochenta.

La también profesora de la Escuela de Comunicación Social de la UCV, expresa que esas mismas mujeres “decían que no querían hombres metrosexuales porque eso es una forma de ser medio gay. Para ellas, ser metrosexual era una forma por la cual el hombre se desempoderaba sexualmente”.

Sin embargo, para la psicóloga Patricia Valderrama, “es un gran error asociar metrosexualidad con falta de masculinidad”. “La metrosexualidad es la apertura de actividades que antes eran privadas, por lo que puede decirse que no es que el hombre de hoy sea más coqueto, sino que ahora lo hace más público”, añade.

Mujeres causales. En su exposición, la psicóloga Valderrama expresa que las mujeres han contribuido negativamente a la belleza masculina: “Por el aumento de su narcisismo, han descuidado y olvidado al hombre y es por eso que éste ha buscado nuevas formas de cuidar su imagen”.

En ese sentido, opina que “antes las esposas agarraban a los hombres en sus casas y les limpiaban las uñas, les  cortaban  ciertos  vellos del cuerpo. Es por eso que el hombre siempre ha sido coqueto, pero en los últimos años las mujeres los han abandonado en ese sentido y (ellos) han buscado su independencia para cuidarse y verse bien”.

A tal respecto, Carlos Sánchez, cliente de Only For Men, Estética Masculina & Barber Shop, ubicada en el C. C. San Ignacio (Caracas), expresa que las mismas madres impulsan a sus hijos a que sientan preocupación por cuidarse. “Desde que lo cuidan a uno de pequeño, que tu mamá te peina y te manda para el colegio, te plancha el uniforme, te lava la ropa. Eso, para mí, influye muchísimo”, afirma el caraqueño de 32 años, a la vez que está siendo peluqueado en el centro de estética.

Origen gay. Aunque, como afirmó Valderrama, es un error relacionar metrosexualidad con homosexualidad, el antropólogo Héctor Navarrete, quien además es coordinador de Contranatura, fundación que estudia lo relativo a la diversidad sexual, el fenómeno de la metrosexualidad proviene de una cultura gay.

Navarrete explica que el hombre siempre ha sentido inquietud por su imagen. “Sin embargo, podemos decir que la metrosexualidad arranca como fenómeno en los años ochenta, cuando en las sociedades más desarrolladas muchos homosexuales clandestinos se dedicaron a propagar su cultura”, cuenta.

“En esos años, ocurrió un momento de redefinición de la masculinidad, a través de los medios de comunicación. Y es así como hubo una comunidad homosexual que hizo que la metrosexualidad se activara”, sigue con su explicación el antropólogo.

Por otra parte, según el mismo Navarrete, la casa de modas estadounidense Calvin Klein es una “experta homosexual”, que sacó uno de los primeros anuncios publicitarios (en los mismos años 80), en la cual salía un hombre en interiores con una actitud sensual, como salían siempre las mujeres y con un alto grado de erotismo.

En estos años hubo un auge de una élite intelectual gay, que empezó a tener periodistas, artistas plásticos, publicistas, fotógrafos “y comenzaron a sacar todas esas costumbres homosexuales, que en ese momento eran clandestinas, e incitaban al público a adoptar esas conductas”. Este, para el antropólogo, es el inicio del auge de la metrosexualidad como fenómeno masivo.

Algo comercial. Pero tampoco hay que negar que la metrosexualidad es un movimiento empresarial con un trasfondo comercial. Los centros de estética que reciben a hombres van en aumento, sólo en Caracas. Tal es el caso de Only For Men, centro de estética para caballeros, que fue creado en el 2001 y, hasta hoy, cuenta con 12 sucursales en todo el país. “Próximamente, abriremos una franquicia en Colombia”, agrega María Marcano, esteticista encargada de ese centro de belleza.

En Only For Men, el corte de cabello más económico sale en 150 Bs. y los servicios van desde eso, hasta masajes anti-estrés y depilaciones cuerpo completo en varias sesiones, que rodean los 5 mil bolívares. Lo que demuestra que el cuidado masculino requiere de dinero.

Para los expertos, la metrosexualidad seguirá en aumento. Dicen que hombres y mujeres se parecerán más, en el sentido de que los roles de cada sexo serán cada vez menos diferenciados, independientemente de que vivan o no en grandes ciudades.

Cueste lo que cueste, la gente siempre hace sacrificios por parecerse a lo que los medios de comunicación social les presentan. Lo importante es verse bien, porque, en esa medida, la gente se sentirá bien. Esto, en el caso masculino, sin perder la condición de ser un mero macho, un varón. Como dice la profesora Bacalao, “mientras más cuidados tienes, la sociedad te verá mejor”.




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