Por: Rosmarbis Pérez
Mis queridos lectores en esta entrada les traigo una reflexión sobre lo que usamos, lo que compramos (así no lo necesitemos) incluso lo que comemos.
Rodando por el camino de la vida, un domingo al final de la tarde, me encontré disfrutando de una maravillosa exhibición de arte casualmente en la estación del metro Bellas Artes. (Sin ánimos de hacer publicidad, no directamente) para quienes viven en la Gran Caracas, es una buena opción, la pequeña muestra les dejará algo (no se qué, siempre depende pero algo les dejará) y por supuesto digo pequeña porque realmente lo es, quizás por aquello que dicen que “De lo bueno poco”.
Al final de mi recorrido me conseguí con una obra que me llamo la atención. Era la escultura de una mujer voluptuosa (gorda, como mejor lo prefieran) con un rostro que expresaba regocijo y satisfacción, vestida con un sinfín de marcas, literalmente. Su vestido era un estampado de casi un 80% de las marcas que conozco y el otro porcentaje es de las que no conozco pero que seguramente más de uno sabrá cual es o la habrá escuchado y/o visto.
De momento, sentí una fuerte regresión mental a todos los infomerciales que he visto, y claro a todos aquellos sermones sobre el consumismo que personajes famosos de la actualidad (uno en particular que no es necesario nombrar) han dado.
Me puse a pensar ¿Qué tanto nos afecta ambas cosas? Los que hacen infomerciales se ganan el pan tratando de convencernos de lo infelices que somos, de las carencias que tenemos, de la inmortalidad del cangrejo y de que en Marte hubo vida y fue exterminada por un imperio maligno y poderoso (Cualquier parecido con la realidad no es coincidencia aunque lo parezca) Evidentemente no podemos olvidarnos de los productos que ofrecen para “hacernos felices” con frases como:
“Esta cansada de restregar los platos, no sufra más compre el lava platos 3000 y su vida será mejor” (the american dream en los 50’s ¡Claro! Suponiendo que éste nos hará más felices aún)
Y de todo esto surge una pregunta: ¿Nos comemos el cuento de que estamos en crisis, somos infelices y dejaremos de serlo con un coleto que se exprime solo y cosas por el estilo? La respuesta es sí, un triste y lamentable sí. Obviamente no podemos generalizar pero sí caemos en el juego del consumismo y aquí es donde tienen lugar los sermones.
Independientemente de la forma en que salgan de la boca de quienes los hacen suyos, algo de razón traen consigo. ¿Qué necesidad hay de comprarse cosas como un aparato que te permita oír lo que dice la gente a miles de kilómetros? Alimentar el chisme o hacernos sentir como el agente 007 en una misión suicida (escuchar una conversación ajena, sin permiso, es como leer la correspondencia ajena, uno es delito y el otro lo promueve).
De igual manera pasa con los productos para adelgazar, Orbitreck, Abtronic Pro y sus derivados. Amigo, no te engañes suministrarle electricidad a tu cuerpo no te hará más delgado a menos que dejes de comerte la arepa con chorizo, aguacate y mantequilla con una Coca-Cola Light (Porque estás a dieta) y todo esto con un gran SIN EMBARGO.
Precisamente por ingenuos o por no querer ver lo que esta delante de nosotros, vemos cosas como la chica forrada en fajas, (porque sea como sea tiene que lograr el talle 2) vestida con la última colección de Zara otoño-invierno en Maracaibo a 40ºc en pleno medio día.
Técnicamente se llama Sociedad de consumo, sale en los libros (Si esas cosas que hace más de 4 siglos fue el invento más novedoso del mundo y hoy por hoy es usado como pisa papeles, en el mejor de los casos) Yo particularmente denomino esto como un fenómeno, que al pasar los años me preocupa como pica y se extiende cual sarna, para mí en mi humilde opinión esto es estupidez “No hay peor ciego que el que no quiere ver”.
Así que mis últimas palabras son: EL CONSUMO TE CONSUME, deja de comprar, abre los ojos y ocúpate que la vida es un ratico.
Nota: Agradecimientos a: Blas Fernandez y Laura de Barrios, excelentes académicos que sin saber alimentaron mi inspiración.
1 comentario:
excelente nota y cn conocimiento de causa! y s muy cierto! lo q nos venden s tener una vida artificial basado n lo material para supuestamnte ser mas feliz! y sin importar las deuda q tngas q pagar o el disfrute en familia,el fenómeno d la globalización!!!! ya no existe lo tradicional! :S a dnd iremos a parar? sólo sigamos sperando a q mas personas como tu rosmabis se sumen a este pensamiento =D
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