Por: Naná
¿Existe realmente un país ideal? En todo el mundo hay naciones con mayor o menor índice de delincuencia, pobreza o desempleo. Pero, ¿podemos llamar a alguno en particular “el país ideal”? Y si no es así, ¿cómo sería un país ideal?
Tal vez uno limpio y bien planificado, cuyas calles estén en buen estado y reciban mantenimiento periódicamente. En el cual haya un plan de vivienda adecuado a las necesidades y crecimiento de la población, en donde todos tengan la posibilidad de acceder a una vivienda digna y con las condiciones mínimas de salubridad e higiene.
Una tierra fértil con innumerables paisajes naturales, que sus habitantes cuiden y protejan al máximo, pero tampoco los dejen de aprovechar. Con potencial para el desarrollo de actividades agrícolas y ganaderas, en el que además de generar materia prima, ésta también se procese en industrias locales, sin necesidad de enviarla al exterior.
Un país cuyos ciudadanos confíen los unos en los otros y que la mala intención y las ganas de aprovecharse de los demás no sean el pan de cada día. Que esté lleno de gente trabajadora y luchadora, con ansías de superación e incansable búsqueda de la excelencia, en el cual la mediocridad no tenga cabida y la meritocracia sea el camino para progresar. Uno en el cual los pobladores trabajen por el bien común de toda la sociedad, en vez de hacerlo por beneficio personal.
Los deberes y derechos deben estar correctamente delimitados por la ley, respetando las libertades individuales y colectivas, así como también los derechos humanos fundamentales. En el cual los gobernantes sean elegidos por voto popular, directo y secreto. Que los poderes del estado sean independientes entre sí y las leyes se cumplan por igual para todos los ciudadanos. En el que haya libertad de culto, de sexo y de expresión; siempre que no se violenten los derechos y libertades ajenas.
Un país en el cual haya conciencia del inmenso potencial que poseen sus niños y jóvenes, ya que ellos serán quienes lo manejarán el día de mañana. En donde se invierta una buena cantidad del presupuesto en educación y se garantice una preparación profesional integral para todos. Que cuente con infraestructura suficiente de preescolares, colegios, liceos y universidades; acorde al incremento constante de la población y que cuente con un programa permanente de mantenimiento de esas instalaciones.
Tal vez esta versión de país “ideal” no exista, o quizás para algunos sí. Puede ser que esté en proceso de construcción o que nunca llegue a darse. Lo cierto es que, el país que tenemos es Venezuela y de nosotros mismos depende hacer de él lo más parecido a lo que cada quién tenga como concepto de país correcto, magnífico y completo que todos hemos soñado alguna vez.
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