Por: Pedro De Mendonca
¿Cuál es el problema en tener hambre? ¡Ay, sí! Ni que no fuéramos seres humanos. Ahora tienen toda una alharaca montada porque y que nos vieron comiendo unos “cachitos”. ¡Por favor! ¿Cachitos? ¿De dónde sacan eso? ¿Cómo pueden probar que, verdaderamente, lo que comimos fue cachitos? Y, más aún, ¿cómo pueden probar que, en efecto, estábamos ingiriendo alimento alguno?
No voy a caer en el facilismo de decir que eso fue un montaje, pero lo que sí anhelo, por el bien de la democracia, es que prueben que estábamos comiendo. ¿Sólo porque simulábamos morder algo estábamos comiendo? ¿Entonces cada vez que yo te muerdo, te estoy comiendo?
Yo no sé de dónde sacaron esas imágenes, man. Me imagino que son viejas o unos dobles los que allí salen. Me dicen que el del video soy yo, pero yo no me hallo en ese cuerpo tan grotesco, tan espantoso. ¿Tú también crees eso? Chamo, me ofenderías. Sabes que yo soy delicado, tengo estilo, soy suave, tengo glamur. No como ese que sale en el video, que se “jarta” (porque no se lo está comiendo, se lo está jartando) ese pedazo de pan. Aunque, bueno, en lo único en que nos podríamos parecer es en el diámetro de nuestra boca abierta. Tú sabes eso, pero no te confundas, ¡ese no era yo!
Lo que más me molesta es que mientan, man, al decir que mi compañero y yo fuimos a un establecimiento de comida rápida que está situado enfrente de donde se hace la huelga, dizque para comer más. Te repito, ese no era yo. Pero, de ser yo, pana, te aviso que jamás de los jamases hubiera entrado a ese sitio. Tú me conoces, sabes que yo no como chatarras, lo mío es un azafrán, una tufa blanca, un caviar iraní o, mejor aún, un caviar de pato. ¡Sí, mucho pato! No sé, yo me hubiese puesto más creativo con ese cuento, tú me conoces. Hubiese preferido la verdad a esa horrorosidad hasta petareña que dijeron. ¿Yo en un establecimiento de comida rápida? ¡Ay, no, me muero! Pero, recuerda, ese no era yo.
¿Por qué tuvieron que caer en la simple deducción de que fue a ese lugar de comida al que fuimos? ¡Ay, no! Me da de todo. Vuelvo a repetir, no era yo. Pero, suponiendo que hubiese sido yo, efectivamente, después de haberme comido lo que me comí (ojo, en el supuesto de que haya sido yo), le hubiese dicho a mi compañero que fuera conmigo, no sé, a dar una vuelta por ahí. Qué se yo, le hubiese puesto brillo a esa noche: alguna discoteca, algún bar o, por qué no, un hotel. Aunque yo me hubiese inclinado más por la última opción, hubiese sido más privado y, por ende, menos delator, ¿sabes? ¿Qué hicimos en el hotel? Bueno, lo que dos hombres como él y yo haríamos en cualquier hotel: luchar y sudar por nuestros derechos. Ojo y no era cualquier hotel, sabes que la democracia que defiendo me impide entrar a cualquier taguara. Y te repito: ese no era yo, estoy hablando hipotéticamente. Y lo digo con ánimos de quedar claro contigo, chamo. No quiero que estés pensando cosas que no son…
CONTINÚA EN ARCOIRIS II.
1 comentario:
arco iris (nótese que dejo un espacio)
Publicar un comentario